La noche danesa. Diversión y alcohol
Foto: Photopop / Visit Aarhus

La noche danesa. Diversión y alcohol

El consumo indiscriminado de alcohol es un actor esencial de la noche, sobre todo entre los más jóvenes: mientras algunos son capaces de controlar sus hábitos y simplemente divertirse, existen buenas razones para cuestionar a la cultura de la bebida que absorbe al país.


Nota escrita en 2008 por Mikkel Elbech y actualizada en 2020 por Ella Navarro


«Uy, estaba tan borracho anoche». «No tengo idea de lo que hice». «¿Cómo llegué a casa?». Como sucede en todas partes del mundo, son frases que los jóvenes pronuncian cada fin de semana, a la mañana siguiente de una noche de fiesta. Los daneses se introducen en el alcohol a una edad temprana: para cuando cumplen quince años, ocho de cada diez ya lo han probado. Entre los jóvenes de dieciséis a veinticuatro años, el cincuenta y cuatro por ciento consume más de siete «unidades» de alcohol por semana (una «unidad» de alcohol equivale a ocho gramos, es decir, una botella de doscientos mililitros de cerveza); de estos ocho, uno de cada cuatro bebe más de unas sorprendentes treinta unidades.

 

«Sería estupendo si la gente pudiera salir sin tener que beber, aun así lo pasaría genial y se levantaría al otro día sin resaca. Pero esa es una realidad muy alejada de la nuestra»

 

Se puede decir que el alcohol juega un papel bastante importante en la vida de los adolescentes, y el resultado es toda una generación que no parece saber beber responsablemente. Sólo existe un grupo de gente pequeño que no bebe: el país tiene uno de los porcentajes más bajos del mundo de jóvenes «limpios».
No obstante, también hay un conjunto que ingiere un nivel más razonable de alcohol, como el que asiste a Ideal Bar, de la emblemática sala Vega, uno de los lugares nocturnos de moda en Copenhague, donde la edad del cliente típico ronda entre los veinticinco y los treinta años.

Sus responsables se muestran bastante satisfechos con el público que atrae el lugar. «Aquí principalmente llegan personas que vienen a divertirse y a disfrutar del buen ambiente, y no ese tipo de gente que anda tambaleándose totalmente borracha», manifiestan.
Cuando les preguntamos si en su opinión el danés es alguien con una predilección especial por el alcohol, la respuesta insinúa cierta sorpresa con respecto a la propia pregunta: «¡Sí! ¿Estás loco? Es algo muy enraizado en nuestra cultura», dicen para expresar la única razón en la que puede haber consenso acerca de por qué beben tanto los daneses.

 

Más viejos, más sabios
Contando a los clientes con al menos diez años de experiencia en el consumo de alcohol, otro factor importante que ayuda a asegurar un buen ambiente en el Ideal Bar es el precio de los tragos: «Los precios no son ni muy bajos ni muy altos, pero si el alcohol fuera demasiado barato, el comportamiento de la gente obviamente cambiaría. Podríamos decir que aquí la gente se comporta bien, que se agarra un mareo bastante saludable».

Cuando realizamos este reportaje originalmente en 2008, Kit Broholm, consejera en temas de alcohol de la Dirección Nacional de Salud, manifestaba que para ella no existe eso de un «mareo saludable». Se oponía firmemente a la cultura alcohólica danesa, a la que describía como una paradoja. «Por un lado, la actitud hacia el alcohol es mucho más positiva que en otros países europeos; pero por el otro, la cantidad de problemas provocados por el alcohol es igualmente alta», y señalaba algunas de las consecuencias negativas que debían enfrentar muchos jóvenes: un riesgo mayor de conflictos personales, destrucción de objetos, peleas, intoxicaciones y sexo no deseado.

 

Dejar de beber y empezar a bailar
Tener una mayor conciencia acerca de nuestra propia sexualidad es una parte esencial de la adolescencia. Broholm consideraba al alcohol como un parámetro altamente condicionante, y no menos importante con respecto al sexo opuesto. Y tenía una solución a mano para este problema: «¡Mandar a todos los chicos y chicas a un buen baile cada fin de semana! En lugar de atontarse con el alcohol para ganar coraje y entrar en contacto, si los jóvenes aprendieran a bailar bien sería posible enseñarles cómo ligar sin consumir alcohol. Es una forma mucho más saludable de crear la capacidad de comunicarse con el sexo opuesto», afirmaba. Desde el Ideal Bar opinan más o menos lo mismo. «Sería estupendo si la gente pudiera salir sin tener que beber, aun así lo pasaría genial y se levantaría al otro día sin resaca. Pero esa es una realidad muy alejada de la nuestra».

Así, el consejo de Broholm para cualquiera que se sume a la vida nocturna danesa es que por lo menos beba responsablemente. «Si vienes a Dinamarca, debes prepararte para encontrar gente que está bastante intoxicada; pienso que no deberían beber más de cinco unidades si pretenden poder navegar por la salvaje vida nocturna que trae aparejada esta cultura de consumo alcohólico masivo».

 


Este texto es parte del informe ¿Qué pasa en Dinamarca?