Rock en Dinamarca

Música danesa. El largo camino a la fama

Ahora que suena en las radios y las pistas de baile del mundo, la música danesa atraviesa una época dorada. Sin embargo, los primeros acordes fueron soltados hace mucho tiempo. Quiénes y cómo hicieron historia para colaborar con este presente exitoso.

En los últimos años, la música del pequeño reino escandinavo está comenzando a ser conocida más allá de las fronteras nacionales. Alphabeat e Infernal reinan en las listas de superventas, Raveonettes y Junior Senior firman contratos millonarios, Trentemøller es una estrella de la electrónica a escala mundial; Thomas Knak escribe y produce para Björk… Y un largo etcétera. Jamás como ahora hubo tantos músicos daneses solicitados más allá del mercado local. Y jamás como ahora se había publicado tanta música danesa en el extranjero. Todo eso y mucho más, aproximadamente cincuenta años después de que la palabra «rock» impactó por primera vez en Dinamarca. Comencemos por el principio.

 

Los años 50

Elvis ya había sentado las bases en Estados Unidos, y mientras él y otros tantos se convertían en estrellas mundiales, llegó a Dinamarca el primer evento de rock, en septiembre de 1956… ¿Cómo fue presentado? ¡Como música para un espectáculo de baile! Lógicamente, no había ningún ambiente rockero digno de mención, y menos aún una juventud que en su inquietud empleara al rock como excusa para la revuelta. Pocos sabían qué era eso del rock: los discos de Elvis, por ejemplo, no pudieron comprarse en las tiendas hasta 1958, debido a cuestiones contractuales. La radio era un monopolio que no admitía «esa clase de música». De modo que los curiosos tenían que recurrir a la chirriante Radio Luxembourgo para oír cosas nuevas, mientras las orquestas de jazz, los actores y los vocalistas eran los únicos que grababan «rock».

 

Los años 60
No obstante, en aquel ambiente enrarecido germinaron nuevos sonidos: los denominados grupos ye-yé (sonaban como Hank Marvin, vestían traje y se movían sincronizadamente) fueron surgiendo con cuentagotas después de 1960. Pero todo cambió cuando la radio estatal montó un tercer canal en 1963: allí aparecieron los nuevos sonidos, que llegaron con la beatlemanía desbordante, los Stones, los Kinks, y demás grupos del momento. El resultado fue un sorprendente florecer de bandas competentes, que rendían culto a los modelos ingleses y a sus ídolos norteamericanos. En 1965 Dinamarca vio nacer a su primer ídolo de rock: Peter Belli, quien estuvo en activo hasta 2018. Cantaba en un inglés torpe, pero llevaba el pelo largo y su actitud era la adecuada. Los años siguientes fueron un período muy progresivo. La influencia de Dylan se hizo notar, y la explosión hippie lanzó a grupos como Young Flowers, Day Of Phoenix y Alrune Rod, que no tenían nada que envidiarles ni a Cream ni a cualquiera de los popes psicodélicos del momento.

Mientras Peter Belli se inclinaba gradualmente hacia el pop y se volcaba a su faceta de actor y presentador de televisión (hasta que volvió a la música en los años 90), aquellos eran los grupos que representaban a la música danesa. En torno a 1967 se publicó el primer álbum clásico del rock nacional: Hip, del colectivo lisérgico Steppeulvene; uno de sus miembros era Eik Skaløe, que sorprendió con sus textos pasados y llenos de soltura. De hecho, al cantante le gustaban tanto las brumas euforizantes que finalmente desapareció en ellas cuando se mudó a la India.

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Peter Belli / Young Flowers / Steppeulvene / Burnin Red Ivanhoe

A la vez, la escena tuvo su primer eco internacional en 1968, cuando el jazz se fusionó con la parte más experimental del rock: desde aquel momento y durante los años siguientes, Burnin Red Ivanhoe dio mucho que hablar en Inglaterra y algún otro país (tuvo un número uno en Radio Luxemburgo). En el 68 también debutó Savage Rose, para enseguida adquirir un estatus especial: eran un grupo de excelentes músicos que procedían del mundo del pop, del jazz y de la música clásica, y que se pusieron de acuerdo para hacer una música psicodélica, experimental y a la vez muy melodiosa, con el añadido de la fabulosa cantante Annissette.

La originalidad y la difusión obtenida acentuaron la autoestima de la Dinamarca musical: Savage Rose anduvo de gira por Europa, estuvo en el Festival de Newport de 1969 y parecía más importante de lo que quizás era en realidad. Pero el grupo, que ostentaba conciencia política, se negó a tocar para las fuerzas norteamericanas en la guerra de Vietnam, algo que la banda aborrecía: se negaba a firmar un contrato con «la industria discográfica capitalista». En su lugar, Savage Rose dio un giro de 180 grados: primero caminó por la senda del soul y el gospel, después se convirtió en un trío acústico inspirado en la música balcánica, renunciando a los instrumentos eléctricos «occidentales» y escribiendo textos propios de la izquierda más radical. Su regreso fue en los años 90, cuando volvieron primero a los instrumentos eléctricos y después a la expresión inspirada en la tendencia internacional. Y fue un éxito clamoroso. El grupo sigue existiendo y siendo importante en la actualidad, a pesar de que Thomas Koppel, pareja de Annisette, compositor y tecladista del grupo, murió en 2006.

 

Los años 70
El siguiente punto culminante fue Gasolin, que empezó a hacerse oír a principios de los 70. El cuarteto supuso una bocanada de aire fresco en un medio caracterizado por los textos-consigna y la retórica de la guerra fría. Nadie dudaba de su compromiso social, pero en el fondo sólo eran cuatro chavales que hacían su propia mezcla de garaje, glam, metal y pop, y que sin cortarse para nada añadían tolerancia y humor daneses. Gasolin es el grupo local más popular de todos los tiempos. Pero un intento de trasladar su éxito al extranjero le salió mal y en 1977 la química había desaparecido. Después, en los años 80, el cantante Kim Larsen publicó una serie de discos en danés, de los cuales dos superaron las 500.000 copias vendidas; es decir… ¡Lo compraron uno de cada diez daneses! Esas cifras jamás han sido superadas.

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Gasolin / Sebastian / C.V. Jørgensen / Anne Linnet

En suma, que los años 70 dieron toda una serie de buenos letristas, entre ellos Sebastian y C.V. Jørgensen, que cada cual a su manera trataban de darle a la inspiración dylaniana una expresión independiente en su idioma. En Aarhus, segunda ciudad danesa, Anne Linnet se convirtió en la primera gran letrista femenina, cuando le dio al rock un contrapunto feminista con la orquesta de chicas Shit & Chanel. En la misma ciudad, el colectivo hippie Gnags se liberó de la sombra de Alrune Rod para encontrar su propio camino rockero y comercial en la nueva realidad musical: el grupo no quería asumir ningún compromiso artístico, y en su lugar fundó su propia compañía discográfica, que a finales de los años 80 era la más exitosa del país.

Después llegó el punk, pero por algo Dinamarca ha tenido, históricamente, fama de ser un país orientado al pop: el género de las crestas nunca llegó a cuajar. Hubo excepciones como Sods, aunque se transformó rápidamente en Sort Sol, un grupo que cruzando estilos y conservando su integridad artística terminó encontrando apoyo popular desde finales de los 80 hasta los 90. Además, cantaba en inglés. En 2011, la banda se reunió nuevamente para girar por todo el país y en 2017 publicó un álbum con canciones nuevas.

 

Los años 80
Con la new wave las cosas fueron mejores. La banda pionera de los 80, Kliché, cortó de una vez por todas el cordón umbilical con el rock histórico y la cultura hippie. Era un grupo electrónico, vanguardista, pop, robótico. Casi un homenaje a Kraftwerk, pero profundamente personal. La agrupación sólo publicó dos discos, pero tuvo mucha influencia en bandas como TV-2, cuyo cantante Steffen Brandt fue por poco tiempo miembro de Kliché y compartía el mismo punto de partida musical. Sus letras estaban llenas de crítica social y los sonidos mostraban una paleta musical tan amplia que cautivó a los daneses. En la actualidad, el grupo sigue contando con muchos seguidores y Brandt sigue siendo considerado como uno de los letristas daneses más importantes.

La nueva ola influenció también a los viejos hippies de Gnags: cuando el grupo comenzó a interesarse por la música del tercer mundo (especialmente el reggae) tanto su originalidad como su personalidad y popularidad alcanzaron nuevas cotas. Tanto Kliché, TV-2, Gnags y Anne Linnet venían de Aarhus, que durante los 80 y parte de los 90 fue denominada la capital nacional del rock. De la dinastía de Gnags surgió, entre otros, el cantante de soul y pop Thomas Helmig, que desde mediados de los 80 ha sido el solista masculino más popular del país y que en la actualidad sigue en activo y gozando de reconocimiento, al igual que su hijo Hugo, cantautor nacido en 1998.

Música danesa

Kliché / TV-2 / Tøsedrengene / Sanne Salomonsen (Sneakers)

Mientras Aarhus se llevaba entonces las alabanzas de los críticos de rock, en aquel tiempo Copenhague era conocida por el pop que salía de allí, que era técnicamente muy logrado, pero que en opinión de muchos tenía más forma que contenido (Dinamarca tiene fama de producir músicos técnicamente competentes mediante su eficiente sistema de escuelas de música y conservatorios). Un buen ejemplo era Sneakers, un grupo inspirado en Toto en el que destacaba la cantante Sanne Salomonsen, que cimentó allí su fama de «matrona del rock danés». En el lado más poppy, artistas como Tøsedrengene fueron enormes en la escena danesa, mientras que una de las cantantes de la banda, Anne Dorte Michelsen comenzó a publicar álbumes en solitario de un estilo melancólico con arreglos escasos y letras en danés que dieron lugar al primer gran éxito de Dinamarca en lo que a venta de discos se refiere.

Disneyland After Dark fue una excepción. Al principio lo intentó con el country mezclado con el punk, después con una mezcla de rock melodioso sucio, algo de humor, sentido de la teatralidad y una desvergonzada confianza en sí mismos. Además sus letras eran en inglés, algo atípico en aquella época. La suma de sus atributos le convirtió en la mejor oferta danesa para exportar en la segunda mitad de los años 80; el grupo firmó un contrato millonario con Warner y giró tanto por Europa como por Estados Unidos. Eso sí, lo hizo bajo el nombre D:A:D, porque la corporación Disney amenazó con emprender acciones judiciales…

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D:A:D / Gangway / Laid Back / Rockers By Choice

Aparte de D:A:D, de Gangway (inspirados en los Smiths) y de los poperos de verano Laid Back con su éxito mundial Sunshine Reggae, no había mucha proyección en el extranjero. Incluso la primera ola de hip hop estaba dirigida al mercado danés, como fue el caso de Rockers By Choice y MC Einar. Era comprensible: había suficiente en el mercado nacional, y las cifras eran astronómicas; los grandes nombres vendían entre 200.000 y 500.000 discos por aquellos años, y vender menos de 100.000 se consideraba anormal, incluso para nombres no tan conocidos.

 

Los años 90
Con la nueva década llegó el gran cambio. La vieja guardia de rockeros se sintió seriamente amenazada cuando, en 1992, la ola grunge contagió a una nueva generación de ambiciones totalmente diferentes. Para ellos, el rock debía ser cantado en inglés, sonar intenso y estar centrado en la guitarra. También los distinguía una fe en el futuro que traspasaba las propias fronteras. Aparecieron Dizzy Mizz Lizzy y su guitarrista Tim Christensen, que entre otras cosas logró una popularidad enorme en Japón. También Kashmir, que hasta 2014 fue uno de los buques insignia del rock danés. A la lista se sumaron Psyched Up Janis, el grupo del guitarrista Sune Rose Wagner, que años después, en 2001, creó The Raveonettes. Al mismo tiempo empezaba a desarrollarse una vigorosa maleza de bandas independientes, con Rhonda Harris y Speaker Bite Me a la cabeza.

Algo apartados del centro de atención, los productores y mezcladores de hip hop comenzaban a establecer los contactos internacionales que más adelante los hicieron mundialmente célebres. Cutfather y su colega Joe llevaban el sonido de Westlife o Mary J. Blige, y escribían canciones con Kylie Minogue y Robyn. Mientras tanto Soulshock, junto con Karlin, trabajaba con Destiny’s Child, Tony Braxton, 2Pac, y escribió música tanto para Whitney Houston como para Craig David.

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Kashmir / The Raveonettes / Me & My / Aqua

Aunque el ejemplo más claro de esos tiempos de cambio se dio en el terreno del pop: la propuesta suave con letras románticas en inglés de Michael Learns To Rock le dio una sucesión de hits en Dinamarca. Pero fue en el exterior, especialmente en Asia y Extremo Oriente donde el grupo se convirtió en un suceso de ventas y cabeza de cartel de grandes festivales. Algunos de sus éxitos como The Actor les convirtió en megaestrellas. Así es que los daneses se subieron rápida y decididamente a la ola del euro-pop. También con letras en inglés –las que habían estado prácticamente ausentes durante diez años–, Whigfield y Me & My tuvieron sus horas de fama en los clubes internacionales, seguidos de cerca por Cut‘N’Move y Sound Of Seduction. Y el gen exportador despertó definitivamente con Aqua: su megahit Barbie Girl vendió veinte millones de copias y convenció a los daneses de que en el extranjero se interesan por algo más que por nuestro bacon.

 

Los años 2000
El nuevo milenio empezó con fuerza, sobre todo en la escena electrónica. Algo similar sucedió con el metal, que durante muchos años se había aprovechado de los canales y las redes alternativas internacionales, canales que el resto del rock y del pop iban a cultivar por primera vez una vez que las grandes discográficas tuvieron que relajar el control, debido al descenso en las ventas de discos.

El dúo de house Brother Brown tuvo su hit en 1999 con Under The Water, una victoria que le permitió remezclar a los Pet Shop Boys y a Madonna, entre otros. Funkstar de Luxe también se hizo escuchar en Ibiza y en todos lados con su versión de Sun Is Shining, de Bob Marley; después remezcló a Grace Jones y a Manfred Man, logrando grandes cifras de ventas. Thomas Knack colaboró con Björk y escribió varias canciones para su álbum Vespertine. El excéntrico Goodiepal tocó en grandes escenarios internacionales. Y los percusionistas clásicos de Safri Duo se quedaron prendados del productor Michael Parsberg, que convirtió a Played-A-Live (una mezcla de música clásica, trance, ritmos tribales y pop) en el que quizás haya sido uno de los hits más importantes de Europa en 2000. Con el tiempo, el resto de la escena siguió sus pasos: para muchos ni siquiera valía la pena intentar tener éxito en la escena local, y varios grupos y solistas empezaron a buscar contratos directamente con las filiales de las compañías multinacionales.

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Thomas Knack / Safri Duo / Mew/ Teitur

Los grandiosos soñadores de Mew, los niños mimados de la ruidosa escena independiente The Raveonettes y los alegres chicos pop de Junior Senior utilizaron a las compañías independientes como base, y después aprovecharon el festival danés Spot como pista de despegue para los contratos internacionales. Es el mismo festival que proporcionó contactos internacionales a dos de los nuevos nombres de la escena de cantautores, Tina Dico y el feroés Teitur: su éxito, además, contribuyó a dar a los grupos emergentes un estímulo de confianza decisivo.

Paralelamente, las «antiguas» grandes compañías mostraron su voluntad de acompañar la tendencia. En parte lo consiguieron por medio de los favoritos de los melancólicos, Saybia, que logró introducirse en el mercado alemán y en las listas de éxitos de Holanda, entre otros países. Las discográficas tradicionales también recuperaron terreno a través del trío Outlandish, que se convirtió en una contribución, necesaria y positiva, a la discusión por lo demás enfrentada que se estaba produciendo acerca de la juventud inmigrante. Su buen olfato para mezclar un elegante r‘n’b, hip hop y pop con bellos estribillos han convertido al grupo en un nombre solicitado por todo el mundo.

A finales de los años 00, los ingleses definieron a Alphabeat como «el Abba de nuestro tiempo»; Under Byen, con sus atmósferas cósmicas y textos de ensueño en danés, contaban con una buena audiencia a ambos lados del Atlántico; y Trentemøller ingresó al mapa mundial de la electrónica, tanto en directo como con la publicación de sus discos.

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Tina Dico / Alphabeat / Under Byen / Trentemøller

Por su parte, la escena del hip hop había cobrado impulso silenciosamente en Dinamarca desde la década de los 80, cuando los productores daneses viajaron a Estados Unidos para inspirarse. Este movimiento allanó el camino para la escena en la década de 2000 cuando comenzaron a aparecer grandes artistas como Jokeren, L.O.C. y Suspekt, que con sus propias compañías discográficas de nueva creación comienzan a vender hip hop danés con gran estilo al público local.

Desde finales de de los años 2000 y en la siguiente década, Dinamarca está representada también en las listas de baile en Inglaterra y Estados Unidos. The Creeps, el primer éxito de la cantante y compositora Camille Jones es remezclado por el DJ house Fedde Le Grand, quien después colabora con la cantante danesa Ida Corr, que a a su vez coopera con Shaggy.

 

De 2010 a la actualidad

A finales de la década de 2000, la banda de art rock Efterklang firmó con el respetado sello 4AD y luego recorrió el mundo entero para actuar en prestigiosos escenarios como The Opera House en Sydney, The Royal Albert Hall y The Barbican Centre en Londres, el Museo Metropolitano de Arte en Nueva York, entre otros; y para llevar a cabo también diversas colaboraciones con artistas internacionales. Después de centrarse en otros proyectos musicales juntos y por separado, la banda resurgió en 2019, con notable repercusión.

Esta década marca el punto álgido para la industria de la música danesa en lo que respecta al éxito internacional. La cantante se embarca en su carrera y rápidamente se convierte en una cara familiar en la escena musical. Su carrera despega definitivamente en 2015 cuando colabora con Major Lazer y Justin Bieber y alcanza la posición más alta en las listas internacionales para un artista danés. La banda Lukas Graham toma un camino similar: en 2012 se convierte en uno de los grupos más destacados de Dinamarca y firma contrato discográfico con Warner. A partir de ese momento, Estados Unidos se convierte en territorio habitual para la banda y, como MØ, entra en las listas y recibe elogios de la prensa internacional.

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Efterklang / MØ / Lukas Graham / Den Sorte Skole

Después de haber desarrollado pacientemente su carrera en los años 2000, la banda de metal danés Volbeat consiguió su posicionamiento internacional a principios de la siguiente década. Comienza viajando como banda de apoyo para algunos de los pesos pesados ​​del género como Nightwish, Metallica y Slipknot, y en la actualidad ya ocupa puesto de cabeza de cartel. En una línea similar, el sample-based duo Den Sorte Skole comienza a atraer también la atención internacional con sus producciones y discos, con una propuesta que conceptualmente abarca gran parte del mundo. Por su parte, Rasmus Seebach se encuentra entre los artistas que tienen mayor difusión en las radios del país, ofreciendo melódicas canciones esperanzadoras sobre el amor, continuando con el legado de su padre, Tommy Seebach. Marie Key y Mads Langer poseen un atractivo similar: ambos cantautores se convierten en artistas masivos y dejan su huella en la escena musical danesa actual.

 


Henrik Friis es periodista especializado en música. Trabaja en ROSA – The Danish Rock Council.


Este texto es parte del informe ¿Qué pasa en Dinamarca?